miércoles, 11 de febrero de 2009

La música es salud

En un artículo publicado en la revista The Journal of Advanced Nursing, Sandra Siedliecki y Marion Good, de la Case Western Reserve University, en Cleveland, Ohío, se proponen estudiar los efectos de escuchar música sobre el dolor crónico no maligno, la depresión, la incapacidad física y el poder ("power"), comparando además los efectos de la música elegida por los investigadores con la música preferida por cada participante.

El poder ("power") se define, según la concepción teórica de Elisabeth A M Barrett, como "la libertad de un individuo para elegir conscientemente, en las situaciones vitales en las que se ve envuelto, incluyendo aquellas que se refieren a la promoción de la salud, y hacer lo que ha de hacer de manera consciente, creando continuamente su realidad".

El estudio ha sido realizado en una muestra de 60 personas con edades entre 21 -65 años (edad media 49 años) con dolor crónico de causa no cancerosa (artrosis, hernia discal, artritis reumatoide y fibromialgia).

De los participantes el 60% eran afroamericanos y el 77% mujeres. El tiempo desde el que venían soportando el dolor crónico no maligno variaba desde 6 meses a 30 años, con una media de 6,5 años.

Cuando se les preguntaba dónde sentían el dolor, casi el 90% decía que el dolor afectaba a múltiples partes de su cuerpo. La mayoría de los participantes (88%) referían el dolor a la columna lumbar, rodillas, piernas y pies.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres grupos:
a) Escuchar música relajante elegida por los investigadores (n=22);
b) Escuchar la música favorita del propio participante (n=18),
c) Grupo de control (n=20) que no escuchó música.
Los participantes en los grupos con música, la escucharon (a través del mismo tipo de reproductor y auriculares) 1 hora al día durante 7 días consecutivos.

El dolor fue medido mediante el McGill Pain Questionnaire (Cuestionario de la Universidad McGill, Canadá); la depresión mediante la escala del Center for Epidemiology Studies Depresión; la incapacidad provocada por el dolor con el Pain Disability Index (Índice de la incapacidad relacionada con el dolor); el poder con el Knowing Participation in Change Tool (Herramienta para la evaluación de la participanción consciente en los cambios).

Los resultados muestran que en los grupos que escucharon música los niveles del dolor descendieron en un 21%.

En los que el dolor se asociaba a depresión los niveles de ésta descendieron en un 25%, cuando se compararon con el grupo de control que no escuchó música. Los niveles de depresión disminuyeron en un 23% en los que escucharon su música favorita y en un 15% los que escucharon música preparada por los investigadores.

La incapacidad relacionada con el dolor disminuyó en un 4% en los que escucharon su música favorita y un 13% en el grupo que escuchó música estándar.

La evaluación en la escala del poder se incrementó, en relación con el grupo control, en ambos grupos con intervención musical.

La conclusión de los autores es que los pacientes con dolor crónico no maligno se les debe aconsejar escuchar música para potenciar el efecto de los analgésicos sobre su dolor, disminuir la depresión y la incapacidad relacionada con el dolor y promover el poder del paciente.

Fuente: The Journal of Advanced Nursing