lunes, 9 de marzo de 2009

Sonidos de amor





Entrevista a Gabriel Federico

La audición es el primer sentido que un bebé desarrolla en el vientre materno, y el único que le permite conectarse con el exterior. Así es como a través de vibraciones, ritmos y melodías, una mamá, un papá y su bebé aún no nacido pueden entablar un estrecho y placentero vínculo. La música, ese elemento enriquecedor de la vida, resulta un puente de amor, un recurso sencillo y al alcance de todos que también es de vital importancia para la comunicación y el desarrollo de una expresión plena en los casos de niños con capacidades especiales. Sobre estimulación musical prenatal y un abordaje musicoterapéutico de la neuropediatría, hablamos con Gabriel Federico.
por Marisa Rojas

¿Por qué la música es importante en la relación de un bebé por nacer y su familia?
La comunicación no comienza con la mirada, el antecedente comunicacional más remoto son las voces y los sonidos. El sentido que más podemos estimular en una persona aún antes de su nacimiento, es decir, ya en su vida intrauterina, es el auditivo. Y esto es interesante de trabajar porque el vínculo intrauterino, cómo este se construya, es muy importante para el ulterior desarrollo psicofísico de la persona. Si un bebé es gestado y es recibido de una manera armónica, cálida, contenida y con estímulos, seguramente va a crecer en un ámbito donde será respetado y escuchado; y si un bebé es escuchado, no necesita gritar; alguien que lo primero que incorporó fue una transmisión de amor, será alguien cariñoso y no agresivo. Un bebé al cual se le habla antes del nacimiento, se le pone música, se le canta, se le juega, es un bebé que, de alguna manera, tiene más ganas de nacer, y por otro lado, los papás y las mamás se sienten mucho más firmes, más sólidos para recibirlo.

¿Cuál es el mejor momento para comenzar esta comunicación?
Es un trabajo que comienza a realizarse a partir de los cuatro meses de gestación, desde que se pasa el período histórico de riesgo de pérdida del embarazo, cuando las mamás ya no tienen tanto miedo de contar que están embarazadas y el bebé ha dejado de ser un embrión. Además, a partir del cuarto mes de embarazo el bebé ya tiene completo su aparato auditivo, de modo tal que empieza a captar los sonidos que hay en la atmósfera intrauterina, los latidos del corazón de la mamá, el ruido de la sangre que circula por la placenta, el de los pulmones, y posterior a eso, comienza a percibir la voz de la madre, los sonidos que hay en el afuera, y ahí es donde empieza la música de alguna manera a tener un peso importante.

¿Cómo se trabaja musicoterapéuticamente la construcción del vínculo intrauterino?
La modalidad específica de trabajo es la Musicoterapia Focal Obstétrica (MFO). Yo hablo de musicoterapia focal porque enmarco mi trabajo con embarazadas dentro de lo que serían las terapias breves, focales, las que conocimos en Argentina gracias a los trabajos del Doctor Fiorini. A mí me pareció prudente pensar en un abordaje del embarazo con estas características ya que lo primero que sabemos cuando llega una embarazada es más o menos cuando va a tener a su bebé, nunca tenemos un tiempo muy extenso para desarrollar un tratamiento, tenemos 16 sesiones, 12, a veces menos, con lo cual el foco de atención tiene que ser muy preciso y muy específico. La MFO plantea un abordaje del embarazo sobre tres áreas: el embarazo mental, el embarazo emocional y el embarazo espiritual; tres embarazos paralelos al embarazo físico, que generalmente no son considerados por el médico obstetra, pero son igualmente importantes porque son como embarazos invisibles que engloban las ansiedades, las fantasías, los miedos, las angustias, que tiene la embrazada. Dentro de la MFO, utilizamos procedimientos de abordaje que pueden ser únicos en el tratamiento o combinados entre sí: la canción de bienvenida, las visualizaciones, las relajaciones del movimiento, el masaje vibracional, el baño sonoro, la estimulación prenatal musical.

¿En qué consisten estos procedimientos?
La canción de bienvenida, por ejemplo, es un procedimiento donde se crea una canción al bebé para su llegada, ya sea que se componga de algún modo o también puede ser que se seleccione música para el parto, el trabajo terapéutico es ir generando todo el hacer que implica componer esa canción. El trabajo de estimulación musical prenatal, en tanto, se realiza sobre, también, tres áreas: la construcción del vínculo prenatal entre los papás y el bebé; la estimulación del bebé propiamente dicha; y todos aquellos aspectos que hablan de lo que les sucede a los papás y a las mamás con la llegada de un hijo.

¿Qué pasa con estas experiencias vivenciales una vez acontecido el parto?
La propuesta de la MFO es que esta contención y conexión que se da entre el bebé y sus papás aún antes del nacimiento, transite el momento del parto y continúe después. No hacemos una preparación para el parto específicamente, hacemos una preparación de alguna manera para la maternidad, consideramos el nacimiento como la cima de una montaña que así como se sube hay que bajar, es tal vez uno de los momentos más importantes, sino el más importante en el proceso de la maternidad, pero no es el único. Por eso, un abordaje musicoterapéutico de este tipo no es algo de una vez y nada más. Si los bebés incorporan la información sonora que reciben del exterior dentro de un proceso consciente por parte de sus papás, puede ser muy beneficioso una vez que ese bebé nace. Me refiero a que si la mamá es consciente de qué tipo de música escucha y se predispone a escucharla, el bebé la va a incorporar no sólo por lo que le llega a sus oídos sino porque aquello que está percibiendo la mamá, esta sensación que le genera a ella la música, se traduce en hormonas que llegan al bebé a través de la sangre, y esto de alguna manera opera como fijador que hace que el niño cuando vuelva a escuchar esa música se remita a esa sensación placentera que ya percibió en su vida intrauterina. Esto explica por qué los bebés muchas veces reconocen una canción o la cortina de un programa que la mamá escuchaba o miraba durante el embarazo por ejemplo.

¿Cómo se incorporan los papás al trabajo de estimulación musical prenatal?
Los papás cumplen un rol fundamental porque los bebés perciben antes y más los sonidos graves de las voces masculinas, y esto es muy importante para que también ellos se animen a comunicarse con sus hijos en las panzas. En el marco de la MFO lo primero que se hace es facilitar a los papás la posibilidad de conexión con el bebé. Se trabaja con visualizaciones, por medio de improvisaciones con instrumentos musicales, los papás tocan instrumentos, les cantan a las panzas.

En el caso de niños con capacidades diferentes, ¿cuál es el potencial de la música para el trabajo terapéutico?
La música enriquece la vida de las personas, es un recurso fundamental para una buena comunicación con los otros, y en el caso de niños con necesidades especiales abre caminos inexplorados ayudándolos a conectarse con el mundo exterior y el propio, facilitando el trabajo de los profesionales y afianzando el vínculo con sus familiares y amigos. Los chicos con necesidades especiales tienen una onda muy especial con la música, ellos están felices, se les nota en la cara la alegría del poder hacer música, del poder hacer algo cuando en general tienen tantas limitaciones físicas que no pueden hacer nada, no pueden hablar, a veces no pueden comer solos, no pueden caminar, no pueden agarrar los objetos con precisión y la posibilidad de hacer música, por supuesto asistidos, pero hacer algo ellos, les permite de algún modo reforzar su autoestima y eso los hace felices.

¿Cómo es el trabajo musicoterapéutico en estos casos?
El trabajo aborda, también, tres áreas: las necesidades del bebé o niño mismo; aquello que a los papás les pasa con las necesidades de su hijo y sus propias necesidades; y el desarrollo del vínculo entre esos papás y ese bebé que no tiene nada que ver con el bebé con el que se fantaseaba. El abordaje musicoterapéutico, si bien en cada caso es distinto de acuerdo a las capacidades y posibilidades intelectuales y psicomotrices de cada niño, siempre se realiza sobre el potencial de cada persona, más allá de sus necesidades especiales. Se estimula para que haya mayor cantidad de conexiones de neuronas por ejemplo, para que pueda tener mayor percepción sensorial, mayor conexión con el entorno, y esto por supuesto no es un tratamiento agresivo para los chicos sino que se da a través del juego donde lo vincular también es atendido.

Federico dixit
“El trabajo musicoterapéutico con niños especiales varía entre pasivo/receptivo y activo/creativo, según el nivel intelectual, las necesidades y las posibilidades físicas de cada uno de ellos. Algunos tendrán muy buen nivel intelectual, pero no podrán expresarse verbalmente; otros no se conectarán o no podrán mantener fija la mirada, mientras que los hay que se dispersarán con cualquier cosa que les llame la atención (…) Lo mismo sucede con la elección de los materiales a utilizar: unos niños podrán elegir los instrumentos con los que quieren trabajar y a otros tendremos que brindarles el que nos parezca más adecuado, según su condición (…) Es importante recordar que los instrumentos comunican. La música nos dice siempre algo, nos muestra el mundo interno del niño (…) En su manera de crear música el niño nos hablará inconscientemente de sus relaciones, intercambios, fantasías, etc.”
Federico, G. El niño con necesidades especiales. Neurología y musicoterapia. Ed. Kier, Bs As, 2007.

Fuente: Revista Planetario