miércoles, 6 de mayo de 2009

Proyecto pionero investiga efectos de la musicoterapia en bebés prematuros



Enfermeras del Hospital Materno Infantil de Granada (sur de España) usan la música clásica para la relajación de bebés prematuros, una iniciativa pionera en Andalucía que pretende contrarrestar el estrés que genera en los niños la estancia hospitalaria y conocer otros beneficios de esa técnica.
Este proyecto, presentado hoy en rueda de prensa, está dirigido por tres enfermeras de la Unidad Neonatal del Hospital Materno Infantil de Granada, que colocan la música en las incubadoras y anotan las reacciones de los bebés, y un experto en música encargado de escoger las piezas, siempre clásicas, que escuchan los pequeños.
Los principales objetivos de esta investigación pasan por reducir el estrés que sufren los bebés prematuros, quienes pierden antes de tiempo el ambiente relajado y seguro que les proporciona el vientre materno, y hacer "más cercana, humana y familiar" la estancia hospitalaria de padres e hijos, explicó María Rodríguez una de las enfermeras e investigadoras del proyecto.
No obstante, el proyecto también pretende investigar otros beneficios que la musicoterapia puede tener sobre estos pacientes, que no suelen alcanzar los dos kilos, como el posible aumento de peso derivado de este tratamiento o la mejora de su desarrollo neurológico.
Para investigar los beneficios que la musicoterapia puede reportar a estos pacientes, el equipo de investigación ha estructurado el proceso en tres grupos.
En uno de ellos se evalúa la evolución de los bebés que no son intervenidos; en otro, los niños escuchan música clásica, y en un tercero se incorporan grabaciones de voz de los padres, que narran un cuento, cantan una nana o simplemente charlan con los pequeños.
Así lo explicó otra de las investigadoras del proyecto, Eva Pérez, quien detalló que con este tercer grupo se pretende analizar si las relaciones de los bebés con los progenitores mejoran en algún sentido respecto a los niños prematuros que no son sometidos a esta técnica.
Las enfermeras introducen los pequeños altavoces en las incubadoras tres veces al día, coincidiendo con las horas de comida, ya que la finalidad es alargar al bebé las horas de sueño para que su actividad sea lo más parecida posible a la que hubiera desarrollado en el útero materno.
Aunque el proyecto se encuentra en una de sus primeras fases, consistente en recoger las distintas reacciones de los niños, la madre de uno de los pequeños que forman parte del estudio, Vanessa Álvarez, señaló a Efe que "algo tiene que sentir" la pequeña Paula porque "se relaja y se ríe mucho mientras escucha la música".
Según Pérez, estos efectos apreciables a simple vista se unen a una disminución del ritmo cardiaco y una mejora de la respiración del bebé.
El experto musical del proyecto, Mauricio Linori, informó de que las piezas escuchadas por los niños a través de los altavoces, cuya intensidad no supera los 65 decibelios, corresponden a fragmentos barrocos de Vivaldi, que une entre sí con sonidos de la naturaleza, como el mar o los pájaros.