martes, 30 de junio de 2009

Más estudios confirman que la música ayuda a la rehabilitación

Menos dolor, mejor ánimo y autoestima son algunos efectos que ritmos y melodías generan en quienes sufren patologías como alzheimer, autismo, cardiopatías o déficits neurológicos.

Cristián M. González S.
Si quiere estabilizar su ritmo cardíaco y disminuir su presión arterial, tome un movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, un aria de "Turandot" de Puccini y el Va Pensiero de "Nabucco" antes de dormir. Aunque la prescripción suene rara, todo parece indicar que este tipo de música, con sus múltiples crescendos y minuendos , es la mejor para el corazón.

Un estudio publicado en el último número de la revista Circulation, de la Asociación Estadounidense del Corazón, muestra que la música de tempo más rápido aumenta el ritmo respiratorio y cardíaco, así como la presión arterial. En cambio, la música más lenta genera un efecto contrario.

Según los científicos de la Universidad de Pavia, en Italia, la ópera puede incluso ayudar en la rehabilitación de los pacientes que han sufrido un derrame cerebral.

Para ellos, este estudio viene a confirmar lo que en muchos hospitales del planeta -Chile incluido- ya es una práctica cotidiana: el uso de música como una herramienta terapéutica más.

Experiencias en Chile

Además de ser una terapia barata y fácil de administrar, se ha demostrado que la música tiene efectos perceptibles en el organismo y el ánimo. Y sin efectos secundarios: reduce el estrés, calma el dolor, aumenta la autoestima, mejora conductas... son algunos de los beneficios observados en pacientes con enfermedades tan diversas como alzheimer, parkinson, traumatismos de cráneo, autismo, demencia, trastornos de conducta, ceguera, VIH, patologías mentales y neurológicas.

"Una música que produce un efecto de relajación hace que el paciente entre en un estado que favorece su sanación", dice la doctora Francisca Paravic, fisiatra de Clínica Indisa, uno de los pocos centros de salud privado en donde se está trabajando en un proyecto musical en la unidad de pacientes críticos.

El Servicio de Neurología del Hospital Barros Luco inició en 2003 un programa pionero en la recuperación de sus pacientes, usando música ambiental tan diversa como melodías clásicas, pop o latinas. A juicio del doctor Jorge Nogales-Gaete, director del Departamento de Neurología Sur de la U. de Chile, es una experiencia positiva, porque "genera en los pacientes una motivación neutra de conversación y ocupa su pensamiento y los desvía de la enfermedad".

Mireya González, presidenta de la Asociación Chilena de Musicoterapia, es también la responsable del programa que aplica la Corporación de Ayuda al Niño Quemado (Coaniquem). "Trabajamos con los niños mientras están en curaciones y en el pre y postoperatorio, en forma individual o en sesiones grupales, para bajar la ansiedad, desbloquear emociones y distraer del dolor".

Para ello utilizan instrumentos musicales o música envasada, del gusto de cada paciente. "No hay una receta; se trabaja en torno a lo que cada niño necesita".

Una intervención novedosa es la que realiza el Instituto Teletón con jóvenes con lesiones medulares. Un software especial, conectado a una cámara de video que enfoca la parte del cuerpo que se quiere trabajar, permite que la persona ejecute una melodía sólo moviendo su cabeza o una mano, por ejemplo.

"Se establecen rangos y parámetros de movimiento, según la necesidad terapéutica. Así se trabaja no sólo lo funcional, sino también la parte emocional y social", explica el musicoterapeuta Sergio Hazard, quien también ha realizado terapias con pacientes con parkinson, quienes mejoran su marcha y equilibrio al ritmo de la música.


Sonidos que "nutren"

Los beneficios de la música también tocan a los recién nacidos. Un estudio canadiense publicado este mes en la revista Archives of Disease in Childhood afirma que la música ayuda a las guaguas prematuras a reducir el dolor y mejorar su desarrollo y crecimiento.

Los investigadores de la U. de Alberta también hallaron evidencia preliminar de que, además de calmar a los niños y sus padres, la música puede estabilizar la condición del recién nacido, mejorar su saturación de oxígeno y ayudarlo a subir de peso, reduciendo su período de hospitalización.

Fuente: elmercurio.com